David Medina: de peón de albañil a empresario de la construcción
David Medina es un empresario oriundo de Tío Pujio que actualmente dirige una empresa DM Constructora SRL con fuerte presencia en Villa María y la región.
Su historia está atravesada por el trabajo desde muy temprana edad, los oficios aprendidos en la práctica, distintos emprendimientos comerciales, fracasos, aprendizajes y una permanente búsqueda de crecimiento.
Hoy impulsa un modelo de construcción llave en mano y planes de acceso a la vivienda que buscan acercar la casa propia a familias que muchas veces quedan afuera de los sistemas tradicionales de financiamiento.
Los primeros años: trabajo, esfuerzo y una realidad difícil
La historia de David Medina comienza mucho antes de la empresa constructora. Comienza en una familia trabajadora de Tío Pujio, donde el esfuerzo cotidiano formaba parte de la vida diaria.
“Mi viejo hacía changas y mi mamá era ama de casa”, recuerda.
Desde muy chico comenzó a trabajar. Primero vendiendo distintos productos y realizando pequeñas actividades para generar ingresos. Luego, a los 13 años, ingresó al mundo de la construcción como peón de albañil.
Ese oficio marcaría gran parte de su vida. Pero no fue solamente una salida laboral. También fue una respuesta a una realidad que lo interpelaba desde niño.
“Yo siempre me preguntaba cómo podía ser que nosotros viviéramos así y otra gente viviera de otra manera”, cuenta.
Recuerda una vivienda precaria, pisos de tierra y condiciones que contrastaban con las casas de algunos compañeros de escuela.
“Cuando iba a la casa de ellos era como entrar a una mansión”, afirma.
Esa diferencia despertó una inquietud que todavía conserva. Comprender cómo mejorar la calidad de vida de las personas a través de la construcción.
Del oficio a los primeros emprendimientos
Mientras aprendía albañilería, Medina no dejó de buscar nuevas oportunidades. A lo largo de los años desarrolló distintos emprendimientos.
Tuvo cotillón, pañalera, carnicería y otras actividades comerciales. Sin embargo, la construcción siempre estuvo presente.
“Pasé por varias cosas, pero nunca dejé la construcción”, resume.
Aquella experiencia comercial le permitió adquirir herramientas que luego serían fundamentales para administrar equipos de trabajo, organizar proyectos y entender las necesidades de los clientes.
A los 24 años tomó una decisión que cambiaría definitivamente su rumbo. Armó su primera empresa constructora.
“Empecé a tener gente trabajando para mí, armamos una cuadrilla y desde ahí no paré más”, recuerda.
Villa María y la construcción de una marca propia
Los comienzos no fueron sencillos. Mientras trabajaba para otras personas, empezó a preguntarse si podía desarrollar el mismo trabajo por cuenta propia.
Decidió intentarlo. Publicó avisos en el diario local y repartió tarjetas en edificios, comercios y distintos sectores de la ciudad.
“Empecé a repartir tarjetas por todos lados”, cuenta.
Poco a poco comenzaron a llegar los primeros clientes. Y luego las recomendaciones.
“Se armó una cadena donde un cliente recomendaba a otro”, explica.
Esa red de confianza fue construyendo una reputación que le permitió sostenerse incluso en momentos difíciles.
“Desde entonces nunca estuve mucho tiempo sin trabajo”, señala.
La vivienda como motor personal
Más allá del crecimiento empresarial, la construcción tiene para Medina un significado especial. Su relación con el oficio está directamente vinculada con el deseo de acceder a una vivienda digna.
“Aprendí construcción porque quería tener mi propia casa”, explica.
A los 19 años logró construir un pequeño departamento. Tiempo después comenzó a levantar su propia vivienda. Y con el correr de los años fue alcanzando objetivos que durante la infancia parecían imposibles.
“Empecé a cumplir todos mis sueños”, resume.
Esa experiencia personal es la que hoy intenta trasladar a otras familias. Porque entiende que detrás de cada obra hay mucho más que ladrillos y cemento. Hay proyectos de vida.
Conocer el oficio desde adentro
Una de las características que destaca de su recorrido es haber transitado todos los escalones de la actividad. Desde peón de albañil hasta empresario.
“Conozco todas las mañas de la construcción”, dice entre risas.
Considera que haber pasado por cada etapa le permite comprender mejor los procesos, los tiempos y las dificultades que aparecen en una obra. También le facilita la relación con arquitectos, profesionales y trabajadores.
“No estudié arquitectura, pero aprendí muchísimo trabajando con arquitectos durante todos estos años”, afirma.
Esa combinación entre experiencia práctica y aprendizaje constante es una de las herramientas que más valora.
El sistema llave en mano
Actualmente uno de los principales servicios que ofrece la constructora es justamente el sistema llave en mano. La idea es simplificar todo el proceso para el cliente.
“Le quitamos el estrés de no saber a quién contratar o si le están diciendo la verdad”, explica.
La empresa se encarga de coordinar proveedores, materiales, mano de obra y ejecución de la obra. De esa manera, la persona puede concentrarse en el objetivo final sin tener que resolver cada detalle operativo.
Para Medina, la experiencia acumulada durante años permite ofrecer una solución integral que brinda previsibilidad y acompañamiento.
Planes de vivienda y acceso para más familias
Uno de los proyectos que más entusiasmo le genera es el desarrollo de planes de acceso a la vivienda. La propuesta busca facilitar el ingreso de personas que muchas veces no califican para créditos bancarios tradicionales.
“Es para todo tipo de personas”, señala.
El sistema funciona mediante aportes que permiten avanzar hacia la adjudicación de una vivienda. Posteriormente existe una instancia de refinanciación para completar el proyecto.
Según explica, el objetivo es generar alternativas más accesibles para quienes desean construir su casa propia.
“Que más personas puedan llegar a tener su vivienda es lo que más me motiva”, sostiene.
Alianzas inmobiliarias y acompañamiento integral
La empresa también desarrolló acuerdos con inmobiliarias para ampliar las opciones de los clientes. De esa manera pueden ayudar tanto en la búsqueda de terrenos como en la financiación de distintos proyectos.
“Tratamos de acompañar al cliente en todo el proceso”, explica.
Cuando una persona no posee lote propio, la constructora trabaja junto al sector inmobiliario para identificar alternativas compatibles con sus posibilidades económicas.
La intención es que el cliente encuentre una solución integral. No solamente una empresa que construya. Sino un equipo que lo acompañe desde el inicio hasta la entrega de la vivienda.
Pensar más allá de las casas
Aunque la construcción de viviendas sigue siendo el eje principal del negocio, Medina también observa nuevas oportunidades. Entre ellas aparecen galpones, infraestructura vinculada a la producción y otros desarrollos constructivos.
“Me gustaría abrirme un poquito y no quedarme solamente con las viviendas”, reconoce.
El crecimiento de sectores productivos ligados al agro genera nuevas demandas. Y el empresario considera que allí también existe una oportunidad para expandir la actividad.
Sin embargo, aclara que el principal objetivo sigue siendo consolidar el trabajo realizado hasta ahora.
“Queremos ser referentes en construcción de viviendas en la región”, afirma.
Un propósito que va más allá de la empresa
Cuando se le pide que resuma el proyecto en pocas palabras, la respuesta no gira alrededor de balances ni indicadores económicos. Habla de propósito. Habla de motivación. Y habla de ayudar a otras personas.
“Este proyecto me dio un propósito de vida”, asegura.
Cada familia que accede a una vivienda representa para él una parte de aquella historia que comenzó décadas atrás en una casa humilde de Tío Pujio.

