Más de 40 mil personas celebraron el día del estudiante y la llegada de la primavera
La costanera de Villa María se convirtió en el gran punto de encuentro para celebrar el Día del Estudiante y el inicio de la primavera. Con una multitud calculada en más de 40 mil personas, la segunda edición del festival “Primavera Live” volvió a consolidarse como un evento cultural de referencia en la región.
Desde temprano, familias enteras, grupos de estudiantes universitarios y de colegios secundarios se acercaron con mates, reposeras y toda la energía para vivir una jornada marcada por la música y la alegría. El escenario Rubén Vanzetti fue el epicentro de los shows que hicieron vibrar a la multitud: La Pleyer, La Guachi, Fogón Set, Palito Sánchez, Lucho Aguilar y Flor Álvarez, con el gran cierre a cargo de Simón Aguirre y Rombai.
El festival contó con la presencia del intendente Eduardo Accastello, acompañado por la legisladora Verónica Navarro, además de funcionarios municipales y representantes de centros de estudiantes.
La secretaria de Educación, Adela Guirardelli, destacó la magnitud de la convocatoria: “Es hermoso ver a las familias disfrutando, bailando, a los estudiantes; realmente superó las expectativas. Calculamos aproximadamente unas 40.000 personas a lo largo de toda la costanera, así que estamos muy felices de vivir la segunda edición de una fiesta que llegó para quedarse”.
En la misma línea, el director de Juventudes, Lucas Accastello, remarcó la identidad universitaria de la ciudad: “Villa María es una ciudad universitaria, un polo educativo muy importante. Sumado a los chicos y chicas de colegios secundarios y a las familias que se acercaron, vivimos una verdadera fiesta en un entorno natural maravilloso. Estamos muy felices de consolidar una propuesta que en cada edición crece un poco más”.
La conducción del festival estuvo a cargo de Leo Roganti, aportando dinamismo y energía a lo largo de toda la jornada.
Enmarcado en las celebraciones por el 158° aniversario de la ciudad, el Primavera Live no solo fue una fiesta para los jóvenes, sino también un evento que reforzó el sentido de pertenencia y la proyección cultural de Villa María como polo de convocatoria regional.

