Los feriantes denuncian aprietes: «Nos amenazan con la policía si feriamos por nuestra cuenta»
Una feriante que desde hace cinco años participa en las ferias organizadas por la Municipalidad de Villa María rompió el silencio para denunciar públicamente las condiciones impuestas por la actual gestión.
Por temor a represalias, prefirió mantener su identidad en reserva, aunque se comunicó con Que Pasa VM para confirmar lo denunciado días atrás por otra trabajadora del rubro.
Según explicó, con la nueva administración las ferias pasaron a depender de la Secretaría de Desarrollo Productivo, lo que trajo consigo una serie de cambios abruptos en la forma de organización. “Desde el momento uno nos explicaron su forma de trabajar, pero nunca nos dieron la posibilidad de decidir cómo ayudarnos mutuamente”, expresó.
Uno de los principales motivos de malestar es el cobro de 60 mil pesos por seis meses de feria, que da acceso a un carnet habilitante. “No estamos en contra de pagar, pero en la reunión se habló de que eran 10 mil pesos mensuales. Nunca se nos dijo que había que pagar todo junto”, remarcó. En su caso, decidió abonar el monto completo porque necesita trabajar, aunque muchas personas no pudieron hacerlo por el alto costo.
Además, denunció que existe un clima de hostigamiento hacia quienes intentan organizarse por fuera del esquema oficial: “Nos viven cambiando las reglas. Si queremos armar por nuestra cuenta un sábado o feriado, no nos dejan, y nos amenazan con mandarnos la policía si lo hacemos”.
Carta abierta de feriantes
Somos feriantes de hace muchos años y, como tantos otros emprendedores y trabajadores independientes, hemos formado parte de las ferias organizadas por la Municipalidad.
Siempre valoramos ese espacio que nos permitía trabajar dignamente, mostrar lo que hacemos con nuestras propias manos y acercarnos a nuestra comunidad.
Con la actual gestión, pasamos a depender primero de una Secretaría y luego de otra, sin que nunca se nos diera participación real en las decisiones que afectan nuestro trabajo. Desde marzo enfrentamos cambios constantes y repentinos en las condiciones de participación, sin diálogo, sin consulta, y bajo una lógica autoritaria: te adecuás o quedás afuera.
Lo más reciente fue el anuncio de un pago de $60.000 por adelantado para poder acceder a seis meses de feria, bajo la promesa de un «carnet habilitante». Si bien ese monto equivale a $10.000 por mes (cifra que sí se había mencionado), nunca se nos informó que debíamos pagarlo todo junto, lo cual representa un obstáculo enorme para quienes vivimos del día a día. Hay varios emprendedores que lo pagamos porque necesitamos trabajar. Pero muchas personas quedaron fuera por no poder afrontarlo.
Lo más preocupante es la forma en que nos tratan. Nos han amenazado con enviarnos a la policía si decidimos feriar por cuenta propia un feriado o sábado, algo que siempre hicimos sin problemas. Nos sentimos perseguidos, presionados y silenciados.
La realidad es que muchos feriantes vivimos de esto. La feria es el sustento principal de muchas familias, y en lugar de apoyarnos, se nos exige acatar sin poder opinar ni proponer alternativas que sirvan para todos.
Además, hace años que feriamos en el Reloj de Sol, y desde hace dos domingos, fuimos desplazados de ese espacio para cederlo a la Nave Emprendedora, un proyecto impulsado por el municipio donde participan revendedores y comerciantes, no necesariamente productores. Esto nos hizo perder visibilidad, ventas y oportunidades, y representa una competencia desleal: lo nuestro es trabajo artesanal, hecho con nuestras propias manos.
No escribimos esto con ánimo de confrontar, sino de visibilizar. Porque lo que está pasando duele, agota y merece ser escuchado. Ojalá las autoridades recapaciten y comprendan que detrás de cada puesto hay personas que trabajan con amor, esfuerzo y dignidad.
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