11 febrero, 2026
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¿Podrán Milei y su hermana surfear la ola más grande de su gestión?

    Escribe: Martín Giachello (foto)

La política Argentina nos tiene acostumbrados a los cimbronazos, pero lo que ocurrió esta semana con el gobierno de Javier Milei marca un punto de inflexión. Por primera vez desde que llegó a la Casa Rosada, el presidente enfrenta un escándalo de corrupción que toca de cerca a su círculo más íntimo: su propia hermana, Karina Milei.

Los audios que circularon, las sospechas sobre compras estatales de medicamentos y los allanamientos ordenados por la Justicia no son hechos aislados. Son síntomas de un proceso que, más allá de que se compruebe o no la veracidad de las acusaciones, instala un nuevo escenario: la erosión del relato del “cambio” y la primera fisura política seria en un gobierno que se había sostenido en la confrontación discursiva contra la “casta”.

Hasta ahora, Milei había sorteado crisis económicas, internas legislativas y hasta conflictos diplomáticos, siempre refugiado en un núcleo duro que lo respalda con fervor. Sin embargo, este caso es diferente. Ya no se trata de enemigos externos ni de disputas ideológicas: se trata de un presunto mecanismo de coimas en el corazón del Estado, que pone en duda la credibilidad de su gestión y la transparencia que prometía.

La oposición, naturalmente, encontró terreno fértil para unificar críticas y pedir explicaciones. Pero lo más relevante es lo que ocurre hacia adentro: diputados libertarios que se distancian, tensiones internas y una base social que comienza a interpelarse. La imagen de Milei agredido con piedras en un acto público, en paralelo a la caída de la confianza en las encuestas y a la volatilidad de los mercados, da cuenta de que la tormenta política ya impacta en lo económico y en lo social.

El interrogante es claro: ¿Cuánto puede costarle este escándalo en lo electoral? Los sondeos reflejan un retroceso en la imagen presidencial, aunque su núcleo duro sigue firme. La historia Argentina muestra que los casos de corrupción rara vez son neutros en campaña: erosionan, desgastan y, sobre todo, instalan dudas en sectores moderados que definen elecciones.

El gobierno de Milei enfrenta, entonces, su primer quiebre político verdadero. La pregunta que queda abierta es si este episodio será apenas una turbulencia más en un mandato atravesado por la confrontación, o si se convertirá en el punto de inflexión que marque el comienzo de un declive electoral rumbo a octubre.

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