Si Evita hablara, ¿reclamaría limpieza para su propio homenaje?
Cubierto por la maleza y oculto entre arbustos crecidos, el monumento a María Eva Duarte de Perón ubicado en el subnivel de Villa María luce hoy en total descuido.
La imagen, que debiera ser símbolo de homenaje y memoria, aparece deslucida, con la placa apenas visible y el entorno invadido por yuyos.
La escena no pasa desapercibida para vecinos que transitan la zona y que lamentan el estado de abandono en que se encuentra este espacio.
El busto de Evita, acompañado por huellas de manos en cemento que evocan al pueblo, parece hoy olvidado.
La gestión municipal, que tantas veces ha mencionado su cercanía con los valores peronistas, deja en evidencia una contradicción entre el discurso y las acciones. ¿Qué pensaría Evita al ver su imagen tapada por la desidia?
Un recordatorio para las autoridades: la memoria también se cuida con gestos simples, como el mantenimiento de los espacios públicos que rinden homenaje a figuras emblemáticas de nuestra historia.


