5 abril, 2026
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Contratos precarios, miedo y silencio: La otra cara de la gestión Tagni

Desde que asumió la intendencia de Villa Nueva, Ignacio Tagni se propuso desmantelar la estructura corrupta heredada del exintendente Natalio Graglia. Uno de los principales objetivos fue el sistema de “cooperativas truchas” que, durante años, funcionaron como una caja negra del Estado municipal.

En un primer momento, la decisión fue celebrada como un gesto de transparencia, pero con el tiempo se fue revelando otra realidad: la consolidación de un modelo de explotación basado en contratos precarios y salarios que no alcanzan a cubrir las necesidades básicas.

Un informe publicado por Soy Villa Nueva reveló que entre enero y abril de este año, Tagni incorporó por decreto a 255 trabajadores. En febrero ingresaron 143, en marzo 56, en enero 29 y en abril 27. La mayoría cumple funciones de barrido y limpieza con un salario promedio de 200 mil pesos, muy por debajo de la canasta básica. Además, las horas extra se pagan apenas 2 mil pesos.

Los datos surgen de la escasa información pública disponible en la web oficial del Municipio, lo que expone otro problema: la falta de transparencia.

Tras la publicación del informe, varios trabajadores se comunicaron con el medio para agradecer por visibilizar su realidad, pero también para manifestar un temor creciente entre los contratados: el miedo. “Al que habla o protesta, se le termina el contrato”, relatan en voz baja por los pasillos municipales, en una gestión que prometía erradicar la precarización laboral.

Uno de los casos más resonantes ocurrió el pasado 2 de abril, feriado nacional. Ese día, empleados de limpieza fueron obligados a trabajar de 7 a 17 horas, pero se les informó que cobrarían la jornada como un día común, cuando por ley debería pagarse doble.

También denunciaron traslados a zonas rurales como Sanabria, donde trabajan desde las 7 hasta las 17 horas, pero recién son traídos de regreso cerca de las 18, sin que se les pague la hora de espera y traslado. En la práctica, trabajan 11 horas por un sueldo de hambre.

A esto se suma la falta de ropa y calzado adecuados, y los privilegios de algunos empleados que, sin cumplir horario ni tareas, figuran como si trabajaran todos los días.

La gestión de Ignacio Tagni, que llegó prometiendo terminar con los “curros” y dignificar a los trabajadores, parece quedarse a mitad de camino. Ya no hay cooperativas fantasmas, pero persisten los contratos precarios, el silencio impuesto y el miedo a perder el único ingreso posible en tiempos de crisis.

Mientras tanto, la pauta oficial sigue siendo otorgada discrecionalmente, sin información pública sobre quiénes la reciben. Los medios callan. Y la miseria se reparte entre quienes barren las calles y mantienen la ciudad limpia.

Fuente: Soy Villa Nueva.

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