Entre crisis y elecciones: Cómo las PASO marcaron cada gobierno

 

Escribe: Luciano Chialvo Lic. en Sociología

Las elecciones intermedias, enmarcadas en el contexto de las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), han generado debates recurrentes desde su instauración.

Estas elecciones, que ya suman cuatro de carácter intermedio y siete en total, invitan a reflexionar sobre su utilidad y las implicancias políticas que han derivado de su implementación, similar al impacto que tuvo la Ley Sáenz Peña en la apertura política de su tiempo. Este instrumento electoral ha moldeado el campo preelectoral, anticipando posturas y generando un «clima» que incluye factores sociales, económicos y políticos, definidos por las estaciones del año.

En este marco, las presidencias de Cristina Fernández de Kirchner (2013), Mauricio Macri (2017) y Alberto Fernández (2021) compartieron un desafío común: regular la conflictividad para alcanzar estabilidad. Dichos mandatos enfrentaron contextos similares caracterizados por climas económicos y sociales adversos, ecosistemas de movilizaciones sectoriales y conductas electorales variadas, así como la presión de la temperatura de la opinión pública y las dinámicas de relieve de los principales candidatos.

Presidencia de Cristina Fernández de Kirchner (2013)
En 2012, a pesar de un crecimiento económico del 1,9%, el gobierno enfrentó críticas por la inflación, restricciones externas y escasas reservas. El contexto internacional no era favorable, con la crisis del euro, el abismo fiscal en Estados Unidos y la desaceleración de China y en la región la destitución de Lugo en Paraguay. En el otoño preelectoral de 2013, las denuncias de corrupción en obra pública y la reforma judicial generaron un clima de descontento, intensificado por manifestaciones multitudinarias en abril. La oposición, compuesta por figuras como Macri, Binner, Cobos, Pino Solana, Alfonsín hijo, Aguad, Massa, Carrió, Terraneo, Stolbizer, Part Gay, De la Sota y Rodriguez Saa, mostraba un terreno político fragmentado. Sin embargo, las divisiones internas del peronismo (con el massismo por fuera y sciolismo por dentro) y las tragedias, como la explosión en Rosario, marcaron el cierre de la campaña. De esta manera, el oficialismo no logró la renovación de bancas que necesitaba, aunque la Pte. terminó el año con una imagen positiva del 53%.

Presidencia de Mauricio Macri (2017)
El cierre de 2016 mostró optimismo más que resultados económicos alentadores. La liberación del cepo, la baja de retenciones y el discurso de «lluvia de inversiones» marcaron el relato oficial, mientras el endeudamiento externo -con bancos privados- sostenía el gasto público. En el plano internacional, se observó un giro hacia la derecha, con Trump, el Brexit y la destitución de Dilma Rousseff. Las marchas multitudinarias, como la de la CGT en marzo y las manifestaciones contra el 2×1 en mayo nuevamente deposipositaron un otoño caliente, reflejando un creciente descontento social. La desaparición de Santiago Maldonado empacó el cierre de la campaña, condicionando el clima electoral. Aunque el macrismo logró una mejor performance en las elecciones intermedias en la renovación de banca y en comparación con sus competidores, para fines de ese año la imagen presidencial cayó al 40%, debilitada por el fracaso de su reforma previsional. Durante ese año el relieve de opositores estuvo fragmentado: CFK, Massa, Scioli, Randazzo, Lavagna, De la Sota, Sanz; y aparecía dentro de la estructura oficialista contradicciones con Vidal y Larreta -aprovechando el ecosistema cruzado por la judicialización de CFK- para avanzar Vidal acuerdos con Massa en la legislatura bonaerense y Larreta con los movimiento sociales -y amigo de Massa. Por el lado de Lousteau, desobedecia al líder de JxC de que no se presente a las PASO
Vale detallar durante este periodo aparecen en varios programa tanto Milei como Alberto Fernandez, por un lado interpelando al periodismo en la crítica por derecha a Macri de “kirchnerismo de buenos modales” y por el otro un acérrimo opositor al kirchnerismo defendiendo con la icónica frase con “CFK no alcanza pero es necesaria”.

Presidencia de Alberto Fernández (2021)
El finde año 2020 estuvo marcado por la legalización del aborto, la llegada de vacunas y medidas de estímulo económico. Sin embargo, la brecha cambiaria y la inflación comenzaron a escalar, y a fines del verano el «vacunatorio VIP» comenzó a erosionar la confianza en el gobierno. En un mundo envuelto en una nueva guerra comercial de carácter biológicos y tecnológicos el presidente en un viaje al exterior (Barbados, Rusia-China) -tras el cierre con el FMI- quiso quedar bien con todos los polos en donde lo único que logró fue M. Kircher abandone la jefatura en Diputados. Mientras en la región se destituye a Evo Morales y aparecen tendencias organizadas de Trump y Bolsonaro dándole cualidad a la nueva derecha internacional. Las PASO, postergadas para septiembre, se realizaron en un contexto de manifestaciones contra las restricciones sanitarias y críticas sectoriales entre abril-julio y una creciente polarización potenciada con la foto de cumpleaños de Fabiola (esposa del Pte). El oficialismo enfrentó un escenario adverso ya que no logró concretar el objetivo parlamentario y terminó el año con una imagen presidencial que no superaba el 25%. El clima político se vio influido por cartas públicas de Cristina Fernández de Kirchner y comienza a resurgir el nombre de Massa; por el lado opositor aparecen en el relieve figuras como Larreta, Bullrich, Schiaretti, Pichetto, Randazzo, Lousteau, Macri -ninguneado- y Milei -recién asomaba-.

Gobierno de Javier Milei (2024)
El año 2024 cerró con signos de estabilidad en los precios internos y brecha cambiaria en el marco de perspectivas positivas de controlar la inflación, aunque con un complejo panorama de caída del consumo, economía regionales, pobreza e indigencia. Pero nuevamente teniendo a los bancos como aliados y todo el sistema financiero, energético y mineras sea cual sea su posición en la guerra comercial. Más allá de un contexto internacional tenso, marcado por el protagonismo de China frente EE.UU. y repletos de gobiernos progresistas en la región siendo su gobierno, quien deba enfrentar un desafío político significativo de no ser destituido. Su estrategia de PASO,(si es que no son eliminadas o suspendidas) es más en lo cualitativo que en lo cuantitativo. Ya que en lo numérico solo 2 banca necesita renovar por lo que no genera urgencia legislativa, pero si todo lo contrario en lo cualitativo ya que necesita tener un aritmética favorable para desarrollar una geometría parlamentaria que trabaja tres frente. De máxima tratar de una vez por toda unificar el discurso oficialista para evitar un nuevo triunfo del peronismo vinculado a los K., como mínima evitar la erosión política institucional e intermedia fortalecer su liderazgo frente a Macri.

El relieve de candidatos aparece nuevamente fragmentado; CFK, Massa, Kicillof, Gravois, Manes, Loaustou, Larreta, Schiaretti, Pichetto, mientras Vidal y Carrio desfilan por programas y reaparece Scioli reciclado, y Macri indefinido perce si es reutilizado o renovado. Mientras la interna escala con la imagen de Villarruel. ¿Será por esta razón interna la suspensión de las PASO que se visibilicen las internas electoral-balotaje (JxC) y sectorial (Villarruel)? ¿O bien la suspensión eliminación de las PASO para evitar un Lousteau que desobedezca en forma de acuerdo Villarruel-Macri?

Perspectivas futuras
El futuro inmediato plantea interrogantes clave: Tras las atomizaciones ¿Se mantendrá la estrategia de movilizaciones y represión para evitar un otoño con marchas? En el marco de la nueva relación carnal con EEUU ¿Logrará el gobierno consolidar estabilidad económica con un escenario de recesión y desigualdad con sus nuevos amparos? ¿La inflación llegará a datos similares al proceso del 2014-2015 pero con recesión económica, retiro del estado y profundización social? ¿La única salida de Mieli son las lluvias de inversiones que genere el efecto derrame? Una inflación similar al proceso final de CFK con pauperización y efecto derrame en cuota ¿Entonces el gobierno depende de un nuevo endeudamiento para abrir el cepo cambiar y sostener nuevas fuga de capitales?

O mejor dicho, se puede seguir abriendo el debate ¿Milei es como Galtieri un sujeto de transición para Scioli o Macri Presiente?, ¿O bien es el fusible de los grupos tradicionales de poder (capitales extranjeros, capitales nacionales, capitales mixtos, peronismo, establishment judicial, religioso o mediático)? que en algún momento cuando se le termina la batería y la figura desgasta por lo que debe ser renovado para seguir apropiándose de recursos estratégicos.

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