Pusieron en marcha un proyecto para la identificación de pacientes: ¿De qué se trata?
El Hospital Pasteur puso en marcha un nuevo proyecto para la identificación inequívoca de los pacientes que reciben asistencia médica, incrementando así su seguridad y calidad asistencial y disminuyendo los riesgos de los diferentes procesos operativos por los que atraviesa el paciente.
Este proceso de identificación consiste en la colocación de una pulsera con datos personales e información sobre su historia clínica a todos los usuarios que requieran internación desde el momento de su ingreso.
El proyecto fue desarrollado por el recientemente creado Comité de Seguridad de Pacientes del Hospital Pasteur, a partir de objetivos fijados por el Ministerio de Salud de la provincia que tienen como objetivo intensificar las medidas de seguridad de pacientes en todas las instituciones sanitarias públicas de Córdoba.
Federico Ocampo, médico de la guardia central y coordinador del comité explicó que “la seguridad de pacientes es un componente esencial de la calidad asistencial. En ese contexto, la identificación inadecuada es una causa importante de errores en la asistencia sanitaria y constituye un riesgo para ellos. Después de los errores provocados en los procesos de medicación, la mala identificación del paciente es evento adverso prevenible”.
“A partir de objetivos fijados a nivel ministerial, programamos un plan anual de actividades y dimos prioridad al proceso de identificación de pacientes, que si bien ya se implementa en otros hospitales de la provincia, para nosotros era un proyecto inédito”, detalló.
“La idea es iniciar el proceso de identificación de los pacientes a través de una pulsera que se la pone a todos aquellos que quedan internados en el hospital. En ésta va a figurar el nombre, apellido, DNI e historia clínica del paciente. De ser necesario por ser alérgico, se le colocará una segunda pulsera con un color predominante. Este sistema forma parte de uno de los objetivos que tiene la Organización Mundial de la Salud (OMS) para la seguridad de los pacientes, así lograr una identificación correcta de quienes son atendidos en la institución”.
Sin embargo, la creación y puesta en marcha del protocolo que rige este proceso tuvo tres meses de desarrollo. “Hicimos una evaluación de cómo se estaba trabajando en instituciones nacionales y provinciales que ya levaban adelante la identificación de pacientes. Si bien tomamos como base el protocolo de otros nosocomios de la provincia, es necesario entender que tenemos todos los hospitales de la capital (materna, pediátrica, neonatal y adulta) en uno solo. Tenemos a todas las especialidades en una misma institución, hecho que complejizó la creación de nuestro propio protocolo. Nosotros queremos que este proceso sea transversal a todo el hospital que el proceso de identificación sea óptimo para los pacientes de cualquier edad”.
Cómo se inició el procedimiento
El Comité de Seguridad de Pacientes del Pasteur funciona desde diciembre del año pasado y está conformado por un equipo interdisciplinario de dos médicos, cuatro enfermeras, un administrativo y el equipo directivo.
Su función principal es la de brindar asesoramiento a la dirección quien después ejecuta las acciones en pos de la seguridad de los pacientes.
Fue este mismo equipo el que dio inicio a la identificación, realizando durante dos jornadas el requerimiento correspondiente para acceder a la identidad de todas las personas internadas en el Pasteur y cotejar con los datos de la admisión para verificar que los datos fueran correctos.
Ocampo detalló que “los casos más complejos son aquellos que ingresan, cualquiera sea el motivo, con alteración del estado de la conciencia. A esos pacientes que no podemos identificar inicialmente denominados “no nomenclados” (NN), se le asigna el sexo, y le asignamos un número de historia clínica para informar todos los métodos complementarios que se le realizan durante la internación.
Una vez que el paciente recupera su estado de conciencia, o cuando accedemos a hablar con un familiar, se lo identifica y se asocia con su historia clínica anterior toda la información que se generó a partir de su ingreso”.
“Vamos a requerir que, al momento de la internación, se imprima la pulsera y sea colocada en la muñeca del paciente; la idea es que cuando la persona ya esté en la cama de sala, terapia o quirófano, tenga su pulsera identificadora. Esto lo va a hacer el personal de admisión en los casos programados y los diferentes enfermeros de los sectores serán quienes la van a colocar”, relató.
Para entender los beneficios que trae aparejado esta acción, Ocampo argumentó que “nos permite, a la hora de trasladar al paciente de sala, o para un examen diagnóstico, intervención quirúrgica, administrarle un medicamento, practicarle cualquier proceder, tener más seguridad. Nos proponemos cambiar aquello de identificar a las personas que son asistidas en el centro por el número de cama y habitación Esos errores debemos superarlos, y además evitar que se extravíen las pruebas complementarias».
Ocampo remarcó la importancia de la comunicación par que el paciente reciba la información correcta y tenga una respuesta positiva. “Necesitamos que ellos y sus familiares se involucren, que colaboren con sus datos, y tengan las pulseras puestas. Que ellos comprendan la importancia de estar identificados es el pilar fundamental del proceso”.
« Si bien estos procedimientos ya se realizaban, con el protocolo y la implementación de las pulseras en marcha, queremos eliminar un paradigma biológico, establecido entre nuestros profesionales, por ejemplo: ‘la neumonía de la cama 8’ o ‘la cadera de la cama 6’, al referirse al paciente. A partir de ahora los llamaremos por nombres y apellidos, y eso es calidad con calidez”.